En la historia del vino existen nombres que marcan épocas, pero pocos representan con tanta claridad la visión, la innovación y la determinación como Dolores Sala Vivé. Su legado no solo dio origen a una de las casas de espumosos más importantes del mundo, sino que también abrió camino para el papel de la mujer dentro de la industria vinícola.
Nacida en 1889 en Sant Sadurní d’Anoia, dentro de una familia dedicada a los vinos tranquilos de la antigua Casa Sala, Dolores creció rodeada de viñedos, barricas y conocimiento. Desde muy joven desarrolló una sensibilidad extraordinaria para la degustación y un profundo entendimiento del comportamiento de las uvas en distintas regiones. Su habilidad era tal que podía identificar el origen de un vino incluso en catas a ciegas.
En una época en la que la enología aún no se reconocía como una profesión formal, Dolores ya dominaba los procesos técnicos de elaboración, los ensamblajes y el trabajo en campo. Fue, en muchos sentidos, una enóloga adelantada a su tiempo.
La mente técnica detrás de una gran casa de espumosos
En 1911 contrajo matrimonio con Pedro Ferrer Bosch, perteneciente a la familia Ferrer de la Freixeneda, y juntos fundaron lo que más tarde se convertiría en Freixenet. Mientras él impulsaba la expansión comercial por el mundo, Dolores dirigía la parte técnica y administrativa, supervisando la producción y asegurando la calidad de cada botella.
Su liderazgo fue clave en el desarrollo del cava moderno. Gracias a su talento para los ensamblajes, logró crear perfiles más refinados y complejos, convirtiéndose en una de las primeras personas en introducir un cava Brut Reserva en la década de 1930.
Además de su trabajo en bodega, también participó activamente en la recuperación de los viñedos tras la devastadora plaga de filoxera, demostrando su compromiso integral con la viticultura.
Resiliencia, visión e innovación
La Guerra Civil Española marcó uno de los momentos más difíciles para la familia y la empresa. Tras la desaparición de su esposo y su hijo mayor, Dolores asumió el liderazgo junto a su hija Pilar, logrando recuperar la compañía y llevarla nuevamente al crecimiento.
Su visión innovadora dio origen en 1941 a uno de los espumosos más emblemáticos de la casa, reconocido por su distintiva presentación y por consolidar la identidad internacional de la marca.
Hasta sus últimos años, Dolores permaneció al frente de la empresa, siendo reconocida como Enóloga de Honor por la Asociación de Enólogos Catalanes, un reconocimiento que celebraba no solo su talento, sino también su papel pionero en una industria dominada históricamente por hombres.
Un legado que inspira hasta hoy
El impacto de Dolores Sala Vivé trasciende generaciones. Su nombre permanece como símbolo de excelencia, perseverancia y pasión por el vino.
En Sala Vivé, este legado vive a través de la línea Viña Dolores, una colección que honra su historia y refleja el espíritu que la caracterizó: equilibrio, elegancia y carácter.
Este Día Internacional de la Mujer, te invitamos a descubrir esta inspiración en cada copa. Ya sea en una visita al viñedo o en nuestro Wine Bar, conocer la historia detrás de estos vinos es también celebrar a una mujer que cambió el rumbo del vino espumoso para siempre.

